sábado, 12 de febrero de 2011

"...ESTADOS UNIDOS SIGUE EN EGIPTO LOS LIBRETOS ACTUALES..."

En las últimas semanas, los levantamientos populares en el mundo árabe lograron la salida del dictador tunecino Zine El Abidine Ben Alí, la inminente caída del régimen de Hosni Mubarak, un nuevo gobierno en Jordania y el compromiso del dictador yemení de dejar el poder cuando termine su mandato. El profesor Noam Chomsky analizó qué significa esto para el futuro de Medio Oriente y la política exterior de Estados Unidos para la región.

¿Cuál es su análisis de lo que está sucediendo y cómo puede repercutir en Medio Oriente?

En primer lugar, lo que está pasando es espectacular. El coraje, la determinación y el compromiso de los manifestantes son destacables. Y, pase lo que pase, éstos son momentos que no se van a olvidar y que seguramente van a tener consecuencias a posteriori: abrumaron a la policía, tomaron la plaza Tahrir y se están quedando allí a pesar de los grupos mafiosos de Mubarak. El gobierno organizó esas bandas para tratar de expulsar a los manifestantes o para generar una situación en la que el ejército pueda decir que tuvo que intervenir para restaurar el orden y después, quizás, instalar algún gobierno militar. Es muy difícil predecir lo que va a pasar.

Los Estados Unidos están siguiendo su libreto habitual. Ha habido muchas veces en las que un dictador “cercano” perdió el control o estuvo en peligro de hacerlo. Hay como una rutina estándar: seguir apoyándolo tanto tiempo como se pueda; cuando se vuelva insostenible -especialmente, si el ejército se cambia de bando-, dar un giro de 180 grados y decir que siempre estuvieron del lado de la gente, borrar el pasado y después hacer todas las maniobras necesarias para restaurar el viejo sistema pero con un nuevo nombre. Presumo que eso es lo que está pasando ahora. Están viendo si Hosni Mubarak se puede quedar. Si no aguanta, pondrán en práctica el libreto.

¿Qué opina de la apelación de Obama a que se inicie ya la transición en Egipto?

Cuidadosamente, Obama no dijo nada. Hosni Mubarak también estaría de acuerdo con que debe haber una transición ordenada. Un nuevo gabinete, algunos arreglos menores en el orden constitucional no es nada. Está haciendo lo que los líderes norteamericanos generalmente hacen.
Los Estados Unidos tienen un poder abrumador allí. Egipto es el segundo país que más ayuda militar y económica recibe de Washington. Israel está en primer lugar. El mismo Obama se mostró muy a favor de Hosni Mubarak. En el famoso discurso en El Cairo, el presidente estadounidense dijo: “Hosni Mubarak es un buen hombre. Ha hecho cosas buenas. Mantuvo la estabilidad. Seguiremos apoyándolo porque es un amigo”.
Hosni Mubarak es uno de los dictadores más brutales del mundo. No sé cómo después de esto alguien pudo haberse tomado en serio los comentarios de Obama sobre los derechos humanos. Pero el apoyo ha sido muy grande. Los aviones que están sobrevolando la plaza Tahrir son por supuesto estadounidenses. Estados Unidos. es el principal sostén del régimen egipcio. No es como en Túnez, donde el principal apoyo era Francia. Los Estados Unidos son los principales culpables en Egipto y también Israel, que junto con Arabia Saudita fueron los que prestaron apoyo al régimen cairota. De hecho, los israelíes estaban furiosos porque Obama no sostuvo más firmemente a su amigo Hosni Mubarak.

¿Qué significan todas estas revueltas en el mundo árabe?

Este es el levantamiento regional más sorprendente que puedo recordar. A veces, lo comparan con Europa del Este, pero no es contrastable. Nadie sabe a lo que llevarán estos levantamientos. Los problemas por los que los manifestantes protestan son de larga data y no se van a resolver fácilmente. Hay una pobreza tremenda, represión, una falta de democracia y también de desarrollo. Egipto y otros países de la región recién pasaron por el período neoliberal, que trajo crecimiento en los papeles junto con las consecuencias habituales: una alta concentración de la riqueza y de los privilegios, un empobrecimiento y una parálisis de la mayoría de la población. Y eso no se cambia fácilmente.

¿Cree que hay alguna relación directa entre estos levantamientos y las filtraciones de Wikileaks?

En realidad, la cuestión es que Wikileaks no nos dijo nada nuevo. Nos dio la confirmación para nuestras razonables conjeturas.

¿Qué pasará con Jordania?

En Jordania, recién cambiaron al primer ministro. Fue reemplazado por un ex general que parece ser moderadamente popular, o al menos no es tan odiado por la población. Pero esencialmente no cambió nada.
"todo lo que tiene que hacer un pueblo para poder reclamar todos sus derechos. Lo que se está viviendo en Egipto lo vivieron en Europa grandes Países desarrollados. La revolución Francesa, la revolución de Rusia etc etc. Otros Países no desarrollados también vivieron la misma situación, inclusive aquí en Sur América, y en el momento de la alzada de los pueblos entra en acción las fuerzas del Estado para empezár a hacer su trabajo de exterminio en contra de los revolucionistas, casos vividos aquí en Colombia en el pasado y aún en este presente con los (sindicalistas).
Dios nos dará vida y licencia de ver cómo el pueblo Colombiano hace uso de esa revolución, para poder reclamar todos nuestros Derechos que han sido pisoteados y vulnerados hasta más no poder por parte del Gobierno y de todas sus fuerzas, y acabar de una buena vez con esa gran descomposición social que hay aquí. No estámos muy lejos de esa segunda revolución, lo que se está viendo en muchos Países, es lo que se seguirá viendo en el mundo de los que están manejados por los régimenes, y Colombia no puede ser la excepción".
(las negrillas y el último párrafo son del autor del Blog)

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"...INFORME SOBRE LA TRANSICIÓN EN TÚNEZ Y EGIPTO..."

Viendo lo que está pasando en Egipto uno tiene la sensación del déjà vu en Túnez. Mártires que se queman a lo bonzo; protestas por todo el país; intervención asesina de la policía sobre todo en las ciudades de provincias; extensión de las protestas a la capital; carteles de los dictadores arrancados; censura; mensajes tranquilizadores de los dictadores; dimisión de miembros del gobierno; recrudecimiento de las manifestaciones; retirada de la policía; bandas de sospechosos saqueadores; jóvenes que defienden sus barrios de los saqueos; intervención del Ejército; acogida calurosa de los manifestantes al Ejército.
Túnez y Egipto corren parejas. A este proceso la Secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, lo llama “Transición”. Empleó por primera vez el término refiriéndose a Túnez en su comunicado de prensa del 14 de enero. Lo volvió a emplear en la rueda de prensa que mantuvo con la ministra de Exteriores española otra vez para referirse a Túnez. Anteayer reiteró el concepto al referirse a Egipto. También lo empleó Richard Holbrooke a propósito de Afganistán: “No tenemos una estrategia para la salida, sino una estrategia de transición”. Es evidente que algo ha cambiado en la actitud de los Estados Unidos hacia los países que asoman al Mediterráneo (también se advierten sacudidas en Albania) y en otros países árabes. Cuando la fuerza de los dictadores designados por el Imperio ya no garantiza el dominio del territorio, entonces los Estados Unidos recurren a "transiciones". Que nos lo digan a los Españoles, o a los Chilenos, o a los Argentinos.

En el caso en cuestión hay un asunto demográfico que se ha escapado al control del Imperio, obsesionado por mantener el statu quo en la zona. Hasta lo de Túnez, la política estadounidense no veía mucho más allá de la garantía de las relaciones con Israel y el control de las negociaciones de paz. El 13 de enero, en el Fórum para el Futuro de Doha, hasta Hillary Clinton reconocía el estallido social en el mundo árabe: “Por ejemplo, la mayoría creciente de la población de esta región está por debajo de los 30 años. De hecho está previsto que en un país, Yemen, la población se doble en 30 años”. Y se acordaba de Santa Bárbara limpiándose las manos: “Aquellos (líderes de la zona) que se aferren al statu quo acaso puedan dar respuesta al impacto de los problemas de sus países durante un tiempo, pero no para siempre […]”. En la II Cumbre Económica Árabe, celebrada en Sharm el Sheij justo después de estallar la revuelta en Túnez, los jefes de Estado de las 22 naciones árabes prefirieron priorizar el impulso a un programa de dos mil millones de dólares para apoyar a las economías más débiles y evitar protestas callejeras contra el desempleo, el alza de precios y la corrupción. Esa generosidad póstuma no sólo no tranquilizó a nadie sino que dio buena muestra de cuánto temblaban los regímenes hasta entonces indiscutibles.

Da la sensación de que los Estados Unidos y Europa llegan tarde a esta cita con la historia y que este intento de domarla mediante un proceso gobernado desde arriba manu militari no es tan sencillo. Tony Blair expresa bien el objetivo último de este proceso (y la dificultad de alcanzarlo ahora): "Hay que gestionar el proceso de tal modo que tengan verdadera democracia, pero siempre que la relación entre israelíes y palestinos no se vea afectada, sino mejorada". El Imperio ha estado ciego por el peligro del islamismo, ha abrazado el conflicto de civilizaciones y ha perdido de vista la explosión demográfica. Según datos de este año, el 52% de los egipcios tiene menos de 25 años; y uno de cada cinco tiene edades comprendidas entre los 15 y los 24 (son 17 millones según UN Population Division). Un dato más sobre la desesperación en que vive la juventud egipcia: en 2010 hubo 104.000 intentos de suicidio, el 67% de los cuales los protagonizaron jóvenes de edades comprendidas entre 19 y 25 años. Ante la falta de expectativas, a los jóvenes de las riberas sur y este del Mediterráneo les atrae con fuerza la inmigración, el sueño de Europa para salir de su pesadilla cotidiana. Para estos jóvenes, “quemar la frontera era un acto político, de ruptura contra las restricciones de la libertad de circulación impuestas por Europa [...]”. [1] El que esa frontera sur se cerrara, el que se esté construyendo un muro en la frontera greco-turca es, en la misma medida, un acto político, sólo que sucede en sentido opuesto. Cuántos políticos europeos están cabalgando la idea de la invasión de inmigrantes para ganar consenso. El último ha sido David Cameron: "El boom de la inmigración hizo que nuestra economía naufragara". Europa, con gran cortedad de miras, sólo ha pensado en frenar la presión migratoria sellando fronteras, y ahora esos pueblos oprimidos han estallado. Un hecho de estos días deja claro hasta dónde llegan la obtusidad y la hipocresía europeas: el pasado 27 de enero dimitió Ahmad Masa’deh, Secretario de la Unión por el Mediterráneo, tras un año en el cargo, y lo hizo por falta de financiación para el proyecto: pidieron 14,5 millones de euros para funcionar, pero sólo les otorgaron 6,2 millones. Amén de la excusa de la financiación, este proyecto fracasa también porque, aunque su misión era promover inversiones, no ha conseguido nada y los países árabes están cansados de prospectivas. Las inversiones directas de compañías europeas en países de la orilla sur del Mediterráneo suman poco más del 2% de las inversiones europeas en el mundo. [2] La Cumbre de Barcelona fue anulada dos veces. Por no financiar, la Unión Europea ya no financia ni las apariencias con los vecinos. Desde que Catherine Ashton, Alto Representante de la Unión Europea para Exteriores, asumió su cargo, la Unión Europea nunca habla antes que lo hagan los Estados Unidos o Israel. No es de extrañar que en la reunión de ministros de Asuntos Exteriores del lunes apareciera como por arte de magia el concepto de "Transición ordenada".
Si esta idea es la misma para Hillary Clinton que para el Jerusalem Post, que apuesta por Solimán por ser “capaz de mantener el orden mientras se apuntan cambios graduales”, es probable que no tardemos editoriales como aquel vergonzoso “Mubarak Manda” de 1995 en que, después de 12 muertos durante unas elecciones, se elogiaba a "uno de los aliados más fieles de Occidente", que intentaba al menos “mostrar avances en la construcción de una democracia laica y pluralista bajo la autoritaria dirección de Hosni Mubarak”.
Mucho depende de cómo reaccione estos días el Ejército egipcio. Más aún de cómo siga reaccionando el pueblo egipcio, que de momento sigue entusiasmado al ver tambalearse al dictador. Sin embargo, después de leer las últimas crónicas desde Túnez de Jacopo Granci (en italiano) o, mejor, las de Alma Allende, da la impresión de que Estadounidenses, Israelíes, Europeos y los viejos secuaces de los regímenes quieren que el pueblo "transite ordenadamente" por la historia hasta alcanzar ese purgatorio democrático donde el Mercado se ocupa -si le dejamos- de tareas que hacían antaño los dictadores. Pero no caigamos en el derrotismo. Mucho se ha ganado ya. No podrán borrar el aliento de libertad de estos días.
"Cómo vemos pués hace ya un largo rato se le empezó a caer la estantería al País de Norteamérica, (Estados Unidos), el País de las dobles morales, el País de los saqueadores, el País de las invaciones y de cuantas cosas atroces más que cometen por el mundo entero, sin que nadie les salga al paso, pero cómo no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista; ahí está el resultado de las políticas neoliberales trazadas e impuestas a estos Países árabes y africanos. El pueblo alzado, un pueblo cansado de soportar tanta mentira a lo largo de treinta (30) años de regimen dictatorial del señor Hosni Mubarak, quién le tocó que dejar el trono a los sucesores. Bien por el Pueblo de EGIPTO".
(las negrillas y el último parrafo son del autor del Blog)