jueves, 23 de diciembre de 2010

LAS REFORMAS ACTUALES.

"...LAS REFORMAS DEL PRESIDENTE COLOMBIANO JÚAN MANUEL SANTOS..."

Los primeros cien (100) días de gobierno de Júan Manuel Santos, unos los califican como "más de lo mismo, mientras otros los valoran como una gestión reformista".
Ante la horrenda crisis económica mundial los gobiernos de derecha descargan su peso sobre el pueblo, mientras inyectan grandes sumas de dinero a las Corporaciones Capitalistas; y por ello, Álvaro Uribe Vélez sostuvo económicamente a los mayores agro exportadores y hasta ahora el Presidente Júan Manuel Santos, no muestra cambios en esta política y en ninguna.
Sigue llegando la tan sonada Inversión Extranjera, uno de los tres huevitos directamente para la Minería y Petróleo, lo que significa un nulo aporte a crear empleo que es lo mismo que hizo el Gobierno anterior. El cambio que introduce Júan Manuel Santos es monopolizar en el Palacio Presidencial las regalías que se reciben por estos recursos, centralizando así la corrupción y dejando a las regiones productoras de estos minerales sin estos ingresos.
A parte de la inseguridad nacional la urbana empeora, a causa de las bandas de narco paramilitares, que hasta 2008 fueron aliadas del régimen en la guerra sucia, pero que desde entonces además de seguir eliminado opositores hostigan a toda la Sociedad. Esta herencia de Álvaro Uribe Vélez es también un legado de Júan Manuel Santos, desde cuando ejercía cómo su Ministro de Defensa.
La reforma principal de este Presidente está en las Relaciones Internacionales, ahora más integradas con Latinoamérica aunque cómo fiel servidor de Estados Unidos, le está cumpliendo al pie de la letra con la entrega de nuevas Bases Militares en territorio Colombiano.
Cómo sigue la entrega de Colombia al Capital Cransnacional, al igual que el Terror de Estado y la penuria de la mayoría de la población, se demuestra que Júan Manuel Santos cómo alumno aplicado del neoliberalismo continúa aplicando las estrategias de Álvaro Uribe Vélez.
Otro cambio es el destape de los antros de corrupción y de desonestidad heredados de la era de Álvaro Uribe Vélez y de todos los que estuvieron a su lado, para la muestra un botón. La transparencia en el gobierno es sana, pero habrá que ver si la denuncia a la corrupció y de la desonestidad del Gobierno anterior, Santos la aplica también a su gestión; porque de no ocurrir así estaríamos asistiendo a una fenomenal lavada de imagen del régimen con la cual echarían las culpas al presidente saliente y exculparían al actual, quien como todos saben se ha convertido en un firme soporte de Álvaro Uribe Vélez, desde hace más de 15 años, así cómo lo fué Júan B Moreno de álvaro Uribe Vélez desde antes de iniciarse en la Política allá en su natal Medellín.
La corrupción y la desonestidad ya no la podían seguir escondiendo. Varias instituciones estatales dedicadas a la contrainsurgencia y por tanto relacionados con Júan Manuel Santos en su época de Ministro de defensa de Álvaro Uribe Vélez, hoy son exhibidas ante la opinión pública cómo entes infiltrados por el narco paramilitarismo, puestos al servicio de mafias y en contra de los Colombianos; como son los casos de la Dirección de Estupefacientes, Fondelibertad, el DAS, el INPEC etc, etc.
Otras instituciones las convirtieron en legalizadoras y financiadoras de los aprovechados, con el despojo de tierras hecho por escuadrones narco paramilitares a campesinos, comunidades aborígenes y afroamericanas, entre ellos están el Incoder, el Banco Agrario e Ingeominas. Júan Manuel baSantos como jefe de las fuerzas militares, estába al tanto de las alianzas con estos escuadrones.
Está por verse, si a los cambios hechos por Júan Manuel Santos se les podría llamar reforma o poda, porque lo que muestran sus primeros cien (100) días de Gobierno, son una poda de ramas podridas para fortalecer el régimen de extrema derecha neoliberal que heredó de Álvaro Uribe Vélez.

sábado, 11 de diciembre de 2010

EN RELACIÓN A TODOS LOS TEMAS PUBLICADOS SOBRE LA MINERÍA NACIONAL, INVITO A LEER ESTE ARTÍCULO.

"... LA GRAN MINERÍA COLOMBIANA FUE UN GRAN REGALO PARA LAS TRANSNACIONALES Y LAS MAFIAS QUE ESTÁN ATORNILLADAS ALLÁ EN BOGOTÁ MANEJANDO A SU ANTOJO EL PAÍS..."

La oligarquía y la mafia Colombiana siguen al pie de la letra la tarea de cumplirle a los gringos y a las transnacionales, convirtiendo a Colombia en un "paraíso de la minería para el año 2.019".
Antes fue la explotación del Caucho, luego la del Café, después fue la de la Coca y ahora es la de la Minería, todo para el beneficio de las transnacionales y de las mafias Colombianas. Mucho ojo
Sólo en exportaciones de oro en los primeros cuatro meses de 2.010 se alcanzó la cifra récord de 600 millones de dólares, superando las del café que fueron 62 millones de dólares.

El ORO DEL SIGLO XXI

"Una Alerta: el Coltán al servicio del terrorismo" escribió el diario El Espectador el 23 de julio; allí informa de la existencia de unos yacimientos de Coltán en Guainía y Guaviare, explotado por indígenas desde hace varios años y que venden a 10.000 pesos por kilo, unos 5,5 dólares, los que cambian por jabones y comida, así es la forma de pago el trueque, como en la era antigua.
El Coltán es un mineral liviano compuesto de Columbita, Tantalio y Manganeso; esencial por su bajo peso para vehículos Espaciales y Telecomunicaciones tales como IPods, MP3, Televisores, Computadores y Teléfonos Móviles. Conocido como oro gris u oro verde, que produce graves lesiones en los trabajadores por su radioactividad. Existen grandes yacimientos en Países como el Congo, Australia, Brasil y Canadá etc, etc.
Tiene en el mercado un precio mayor que el oro, una tonelada vale 60.000 dólares en Bogotá o Medellín. En el mercado internacional se cotiza a 300 dólares el kilo.
Hoy pretende el Ministerio de minas, hacer una reserva de 10 millones de hectáreas para entregárselas a las transnacionales y a las Mafias Colombianas, ya se imaginarán para qué.

El CARTEL DEL ORO

Parte de la verdad del conflicto interno la Oligarquía Colombiana la extraditó a Estados Unidos en 2.008. Desde el año pasado ante la Corte Federal de Washington, el extraditado jefe narco paramilitar Salvatore Mancuso, ha venido revelando cómo el narcotráfico blanquea sus capitales ilícitos a través de la venta de oro, que pasa por el Banco de la República sin levantar sospecha, pero para ello no hay control de ninguna naturaleza, se sabe que es de la Mafia.
Según lo explicó en varias audiencias que se iniciaron en enero del 2009, la parte de oro correspondiente a regalías municipales, la venden en Panamá a un grupo de lavadores de la mafia que lo reingresa a Colombia para fundirlo y entregarlo en porciones a los alcaldes alquilados a la mafia. Mancuso aseguró que algunos lavadores se quedan hasta con el 70 por ciento de tales regalías y el resto, se lo roban los alcaldes, nuestro Municipio no se escapa de esto
El gobierno de Estados Unidos envió a Colombia al director de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) Adam Szubin, para establecer qué porcentaje de los 1,57 millones de onzas (48,8 toneladas) de oro la producción anual de Colombia proviene de esta minería ficticia.
Ignorando el crecimiento de este Cartel del oro, el régimen se propone duplicar la producción anual de este mineral para 2.019.

ORO PARA LUBRICAR EL RÉGIMEN

La estructura que montaron los capos narco paramilitares Carlos Mario Jiménez alias "Macaco", y Rodrigo Pérez alias "Julián Bolívar" en el Bloque Central Bolívar para apoderarse de la producción y comercialización del oro en el Sur de Bolívar, sigue en manos de un puñado de sus lugartenientes.
En Pueblito Mejía, corregimiento de Barranco de Loba Sur de Bolívar, gran parte de las minas de oro explotadas artesanalmente por campesinos, siguen bajo dominio narco paramilitar.
En 1.998 el Bloque Central Bolívar llegó a este caserío, reclutó a parte de sus 1.500 habitantes para que trabajaran en los socavones: "Niños y mujeres embarazadas fueron casi esclavizados para la explotación de oro. No podían salir del lugar por más de 24 horas y tenían que llevar una especie de salvoconducto", dicen testimonios que reposan en la Unidad de Justicia y Paz.
Los narco paramilitares les ofrecieron inicialmente el 20 por ciento de todo el oro producido, pero luego los obligaron a trabajar hasta 12 horas sin parar.
"Por persona se sacaban hasta 24 millones de pesos en oro al mes, pero sólo les pagaban 600 mil pesos", dice uno de los habitantes de Pueblito Mejía.
Carlos Mario Jiménez alias "Macaco" obtenía hasta 600 libras de oro mensuales. "Era tanto, que a veces llegaban cinco helicópteros para llevarse la producción" cuenta uno de los testigos, todo en alianza y complacencia con el gobierno, que en este caso es la Mafia.

LA ACTUAL FIEBRE DEL ORO

"...Colombia también tiene fiebre de oro...", dicen los grandes titulares de los diarios.
Algunos piensan que el Banco de la República debería tener otra fundición en Cali, para adquirir el oro que explotan desde Guapi hasta el Chocó. “Aquí hay gente que ha llegado de otra parte, monta un escritorio y una pesa y se pone a comprar oro; se pueden comprar hasta dos kilos en el día, un gramo vale 74 mil pesos, pero ellos lo compran por 52 mil, así se ganan más de 20 mil por gramo. En un kilo se pueden ganar casi 20 millones de pesos en un día”, que negocio, razón.
A raíz de la declaratoria del gobierno Cengtral en Bogotá, estigmatizando a los pequeños mineros y aduciendo que la pequeña minería es ilegal, se ha dado a la tarea de colocarles toda clase de trabas para que no ejersan la pequeña minería y así despojarlos de sus tierras, de sus modestas máquinas y herramientas de trabajo en muchos lugares como en Antioquia, Sur de Bolívar, Chocó, Cauca, Nariño, Santander, Caldas, Tolima, etc, a manos de las Mafias .
Es igualito a lo que hacen con los vendedores ambulantes, los cocaleros, los cañeros, indígenas, estudiantes, defensores de los derechos humanos; sus luchas y sus actividades para la oligarquía son ilegales con lo que justifica su represión y persecución y la muerte en muchos casos de ellos.
Como dijo nuestro premio Nóbel Gabriel García Márquez: "El día que la mierda valga, los pobres nacerán sin culo", nada de mentiras hay en estas palabras del Nóbel.
Hacemos el llamado a que estos temas de interés nacional sean analizados y debatidos en espacios democráticos, que generen soluciones para el bien de las mayorías; de lo contrario es seguirle echando más leña al fuego del conflicto.
El país espera que se abran espacios de solución política al conflicto social y armado, con el propósito de tener un país digno, soberano, en paz y con equidad social que forman parte de lo que se está planteando hace mucho tiempo. Por esa razón tenemos al "MOIR" como movimiento y al "PDA" como partido en la lucha para conseguir llegar al poder y decirles a todos los Compatriotas de que esto si tiene arreglo, que las cosas si se pueden hacer de la mejor manera para el bien de todos. Por la segunda revolución, hasta la victoria.
(Texto incorporado, Mayúsculas y negrillas son del titular del Blog)

miércoles, 20 de octubre de 2010

EDITORIAL.


"...EDITORIAL LA FIEBRE NO ESTÁ EN LA SÁBANA, EN RELACIÓN CON LAS REGALÍAS, QUE POR ESTOS DÍAS ESTÁ DE MODA EN EL CONGRESO..."

Por estos días se debate con entusiasmo si las regalías, o sea las migajas que se caen del mantel de las transnacionales, deben seguir llegando a las regiones donde se produce el voráz saqueo de las riquezas colombianas que según la Constitución Colombiana son de la Nación, o si por el contario dichas migajas deben llegar al gobierno central para que desde allí se distribuyan con “criterio nacional”.
Las dos maneras de ver la repartija, tiene enfrentados a los burócratas de las regiones y al Gobierno Central, pero el asunto álgido no es precisamente la manera más efectiva de que dichos fondos lleguen a la población sino en que bolsillos de los desonestos y corruptos se quedará la tajada.
No hay que olvidar, por el contrario hay que recordar que el Estado Colombiano es uno de los más corruptos del planeta y sin duda los dineros de las mentadas regalías, los engorda a ellos, sea en las regiones o en los centros de la burocracia.
Aunque esta es la realidad, no faltará la excepción que confirme la regla con la existencia de algunos funcionarios y organismo no desonestos ni corruptos.
Este intenso debate no deja de ser un sofisma de distracción, ó una cortina de humo que aleja y olvida el verdadero problema económico Colombiano que no es ni mucho menos el de las regalías, sino, el robo descarado, continuado y a manos llenas que hacen de nuestras riquezas nacionales las grandes potencias extranjeras. Por eso aquí cabe aquella frase tan antigua de que “la fiebre no está en la sábana”.
La encarnizada discusión de quien recibe las regalías, es similar a las peleas de la gente que se da puñetazos por unas cuantas monedas que tiran los asaltantes para hacerle estorbo a la policía y escapar de la persecución policial.
¿Es justo, equitativo, leal y equilibrado, que los grandes saqueadores, de los recursos minero-energéticos hayan hecho y sigan haciendo de las suyas con las riquezas de todos los colombianos, mientras el gobierno genera el gran debate por las migajas que se caen del mantel de las transnacionales?

Solo los lacayos del imperialismo desde el balcón del poder oligárquico, pueden satisfacerse con este manejo ridículo de las riquezas del país, porque mientras venden la Patria al capital extranjero, engordan sus capitales personales, sacrifican al pueblo, a la nación y empeñan el futuro de las grandes mayorías.
Dicha conducta en el caso concreto de Colombia tiene además otro beneficio para la oligarquía, armarse hasta los dientes y eternizar el conflicto social y armado, con el que justifican sus criminales conductas contra los humildes, mientras a punta de engaño, intimidación y represión mantienen el poder y le garantizan al capital transnacional la seguridad y colocan en bandeja de plata nuestras riquezas con la tan sonada inversión extranjera.
Entre tanto, la potencia imperial utiliza a Colombia para amenazar los vecinos donde pueblos y Gobierno caminan el sendero de la democracia, la equidad social y la autodeterminación.
Colombianos y Colombianas, la verdadera discusión que debe darse es la del robo continuado de las riquezas minero - energéticas por parte del capital transnacional que ahora se acrecienta con el triste remoquete de “Colombia: país minero 2019”
Pueblo y sectores medios de Colombia, no permitamos que esta clase en el poder que desgobierna y entrega la patria a las transnacionales, siga poniendo en venta lo que queda de riquezas, mientras distrae la opinión con el cuento de quien distribuye las regalías, pongamos al centro la dignidad, defendamos lo que nos pertenece luchemos por tener futuro digno, pensemos en el bienestar de las futuras generaciones, pensemos en que hay que dejarle un buen País con sus riquezas a las generaciones venideras, que son el futuro de Colombia.
Atentamente,
HENRY ANTONIO BOLAÑOS

sábado, 2 de octubre de 2010

COMENTARIO MINERO.

"...MINERÍA SUSTENTABLE: EL ÚLTIMO CUENTO DE VAQUEROS, Ó CUENTO CHINO DE VAQUEROS..."

Entre el 29 y el 31 de julio se realizó en Bogotá la Primera Feria Minera Nacional, organizada por el Ministerio de Minas y Energía para feriar, como su nombre lo indica, el patrimonio mineral de la nación. En la convocatoria oficial del evento se afirma: “Minería 2010 tiene como objetivo promocionar a Colombia como país minero, bajo la premisa del desarrollo industrial sostenible y compatible con el medio ambiente”. Y una de las mesas de trabajo del evento se denomina minería sustentable. También se indica que “esta es una feria especializada del más alto nivel que pretende consolidarse como la mejor en su categoría, fomentando el intercambio comercial, científico y tecnológico de la industria minera nacional, promoviendo las oportunidades de inversión extranjera y promocionando a Colombia como potencia minera latinoamericana en el corto plazo”.

Tenemos dos tipos de información completamente diferentes: por una parte la idea verdaderamente increíble de la minería sustentable, algo que no puede existir y, por otra parte, el ofrecimiento de Colombia como un país minero en el corto plazo.

Empecemos por lo segundo. En efecto, las clases dominantes de este país, en concordancia con el capital imperialista, han decidido convertir a Colombia en un país minero exportador, para regalar los diversos recursos minerales y energéticos que se encuentran en nuestro territorio. Después de más de cinco siglos de la conquista española, que se sustentó en la explotación de minerales preciosos y consolidó una división internacional del trabajo basada en la especialización forzada del continente americano en la producción de materias primas minerales, hoy se ha vuelto a regresar a ese esquema, terriblemente destructor de la naturaleza y de los seres humanos más pobres.

Y evidentemente es cierto, en el caso de Colombia como en el de cualquier país del mundo, que la explotación de minerales sólo puede estar garantizada en el corto plazo, porque ese esquema rentista únicamente va a existir hasta cuando se agoten esos recursos, algo que a nivel mundial ya se presenta con todos los minerales estratégicos. En otros términos, la actividad minera no puede ser ni de mediano ni de largo plazo, por la sencilla razón que a los minerales, al ritmo de explotación actual para mantener los patrones de consumo en Estados Unidos, Europa Occidental, China, India, Australia, Japón, les queda muy poco tiempo de existencia.

En estas condiciones, resulta de una miopía impresionante que las clases dominantes de un país en lugar de pensar en defender y preservar los recursos mineros y en impulsar un proceso económico que beneficio a su población, estén interesadas en regalar esos recursos a cambio de unas cuantas migajas que sólo las benefician a ellas, porque para las gentes pobres sólo dejan miseria, desolación y tristeza.

En cuanto a la justificación de fondo de impulsar una “minería sustentable”, puede decirse que es un muy mal chiste. Es como hablar del pacifismo de Barak Obama, presidente de los Estados Unidos, embarcado en varias guerras contra diversos países del mundo, o de la inocencia de Álvaro Uribe Vélez. En pocas palabras, minería sustentable es un oximorón, algo absolutamente imposible.

No existe minería sustentable, porque el término sustentable aplicado al ámbito económico y productivo indica que una determinada actividad puede mantenerse y reproducirse en el tiempo, sin alterar negativamente sus propias condiciones de funcionamiento. En esa perspectiva, se puede hablar de sociedades sustentables, entendiendo por tal a aquellas, como las que han existido en la selva amazónica antes de la llegada colonizadora europea (y de sus descendientes criollos), que durante miles de años han sabido preservar los recursos naturales que les permiten vivir con dignidad. Algo muy distinto al pretendido desarrollo sustentable, otra contradicción en los términos, ya que no es posible seguir manteniendo las pautas de consumo y destrucción del modelo de desarrollo imperante, sin poner en riesgo las mismas condiciones de existencia de la humanidad como un todo, al agotar los recursos materiales y energéticos que permiten tan fugaz desarrollo.

La minería no puede ser sustentable porque los recursos mineros son limitados y se agotan y, por lo mismo, no es viable garantizar su existencia durante un tiempo indefinido, porque simplemente no se pueden renovar. De tal manera, la explotación minera va agotando un recurso en la medida en que se explota y, por ende, entre más se intensifique su explotación más rápido va a desaparecer. Pero también es insustentable la explotación minera porque el proceso de extracción destruye los ecosistemas y contamina las aguas, los suelos y el aire. Que esto pueda remediarse en algún grado depende del tipo de explotación que se realice, pero ni en las formas más cuidadosas y sofisticadas de explotación minera es posible mantener intactos los ecosistemas.

Y la minería es igualmente insostenible porque destruye a los seres humanos, como sucede con comunidades indígenas y campesinas, las principales víctimas de este tipo de explotación irracional. Cuando se explota un mineral no solamente se arrasa con los ecosistemas y el medio ambiente sino que también se aniquila a los seres humanos que ocupaban esos lugares y que vivían de los productos que generan esos ecosistemas y de las corrientes de agua que se contaminan con los residuos o con los materiales tóxicos empleados para obtener los minerales.

Por todo lo anterior, no deja de ser una muestra más del cinismo a que nos tienen acostumbrados las clases dominantes de Colombia y el régimen uribista aquello de minería sustentable. En este caso, la palabra sustentable se usa como una muletilla desprovista de cualquier sentido para darle una apariencia de preservación del medio ambiente a la entrega de nuestros recursos minerales a las grandes empresas transnacionales del sector, que dondequiera se han posicionado han dejado destrucción, contaminación y ríos de lágrimas y de sangre. En Colombia, por supuesto, las cosas no han sido distintas y no van a ser diferentes en el boom minero que se nos anuncia.

Cuando se haya consumado la explotación de oro en la Colosa, Cajamarca, o en el Páramo de San Turban, y cuando hayan desaparecido ecosistemas, plantas y animales y se hayan contaminado centenares de corrientes de agua, las dos palabrejas que forman el vocablo minería sustentable sólo serán recordadas como otra mentira más que se empleó para justificar lo injustificable: el regalo de nuestra riquezas naturales a los pulpos transnacionales a cambio de ruina económica, social y humana de las comunidades campesinas y la destrucción de bellezas naturales incomparables, transformadas en huecos sucios y abandonados.
Atentamente,
HENRY ANTONIO BOLAÑOS

miércoles, 29 de septiembre de 2010

REALIDAD DEL PAÍS.

"...LAS GUERRAS DE SANTOS, EN SU MOMENTO MUCHOS LAS DESCONOCIERON Y SE ATREVIERON A ELEGIRLO COMO PRESIDENTE DE ESTE DESCUARTIZADO PAÍS..."

Pueblo Colombiano en general: Las mentiras con las cuales nos han tenido a lo largo del tiempo todos los gobiernos de turno, ahi están resultando, las estamos viendo salir a la palestra, Dios quiera que no quede nada oculto y que todo salga a relucir para que el pueblo Colombiano vea que lo que se ha dicho nunca ha sido mentira.
Las guerras que hereda Juna Manuel Santos de su antecesor Uribe, tienen que ver con el despojo de la tierra, la entrega a menosprecio de bienes y recursos nacionales, y la miserabilización de la fuerza de trabajo.

Para imponer este plan neoliberal, Uribe antes y Santos ahora, persiguen y matan líderes sindicales, indígenas, afro descendientes, juveniles y campesinos; a quienes les niegan su derecho a rebelarse y a oponerse a la elite dominante.

En 2.003 el General Montoya y el capo alias Don Berna, se aliaron para atacar y desalojar a rebeldes y opositores de la Comuna 13 de Medellín, luego de lo cual dejaron instaladas allí a las bandas narco paramilitares y siete años después, el Presidente Santos dice que va a someterlas al control estatal.

En los campos colombianos, las Fuerzas Armadas y los paramilitares desplazaron a millones de campesinos y les despojaron 5,5 millones de hectáreas de tierras. Arias, el que fue ministro de agricultura de Uribe, justifica esta guerra contra los campesinos, como una acción para socavar el apoyo a la insurgencia.

Ahora, el continuador de Uribe anuncia que devolverá a los campesinos, una ínfima parte de las tierras despojadas por los narco paramilitares, pero ¿quién va devolver a la vida a los miles de civiles asesinados y desaparecidos? ¿Cuándo se va a conocer la verdad sobre este genocidio a la oposición?

Solamente regresarán unos pocos campesinos, sin garantías de seguridad, quienes lo hacen para vender lo que les devuelvan; mientras la gran mayoría no regresará. Así, se afianza el propósito contrainsurgente de tener un campo sin campesinos.

La guerra sucia en contra de rebeldes y opositores se desbordó hacia el asesinato de miles de inocentes colombianos, a quienes presentan como “guerrilleros dados de baja en combate”, que se hicieron famosos, como Falsos Positivos.

La guerra contrainsurgente también se desbordó en la persecución a entidades del Estado, como a jueces y magistrados, a quienes no sólo se les espía ilegalmente, sino que también son víctimas de innumerables conspiraciones; en represalia por pensar diferente al gobierno.

Esa guerra contrainsurgente, que vuelca al ejército gubernamental en contra de la población colombiana, es la que hereda el Presidente Santos, quien promete continuarla a fondo.

Por su parte, la guerra que hace el imperialismo norteamericano por el control de América Latina, tiene en el gobierno de Santos, un servidor incondicional.

Las transnacionales de la Biodiversidad, mineras y petroleras continúan extrayendo aceleradamente los recursos de Colombia, sin generar empleo ni riqueza para el país, en un saqueo que el régimen presenta como un “incremento de las exportaciones”.

Con Uribe crecieron la pobreza, la miseria, el subempleo y el desempleo en Colombia y con Santos, éste régimen de desigualdad e inequidad continúa.

Los 19 más grandes gremios patronales de Colombia, agrupados en el Consejo Gremial Nacional, en su propuesta al Presidente Santos, llamada Prosperidad, Agenda Empresarial 2010 – 2014, dicen: “creemos que el país ya inició el camino hacia la prosperidad, por lo que es conveniente que la política económica no sufra grandes modificaciones, sino por el contrario, se mantenga y se profundice”.

Si el crudo neoliberalismo se afianza en Colombia, las guerras de Santos, seguirán en su vano intento por sofocar la oposición y rebeldía, que hacemos los colombianos a su modelo económico social, a su terror de Estado y a su subordinación ante Estados Unidos. Amanecerá y veremos.

COMENTARIO.

"...LAS MEJORES GANGAS PARA LAS MULTINACIONALES DEL ORO, REGALASOS DEL GOBIERNO COLOMBIANO..."

A todos mis paisanos y colombianos en general, los invito a leer este comentario:

Cualquier tratado o acuerdo que se firme a espaldas de los pueblos y en contra de sus intereses y de la Nación son ilegales. La oligarquía colombiana ejerce la política nacional e internacional en contravía, entregando el patrimonio y territorio nacional a multinacionales en contratos apátridas y dañinos para el futuro del país.

El Tratado de Libre Comercio (TLC) firmado en noviembre de 2008 entre el Primer Ministro canadiense, Stephen Harper, y Álvaro Uribe por Colombia, es una muestra de tal política. Después de dos años de debates realizados por personalidades y representantes de comunidades de ambos países que se oponían al acuerdo, fue aprobado por el Congreso canadiense el 21 de junio de 2010.

Las actividades mineras en el territorio nacional han estado monitoreadas y controladas por empresas extranjeras; la inversión en la exploración y explotación de recursos minerales se disparó en el gobierno Uribe tras su propuesta: “Colombia país minero: 2019”.

Las actividades en minería y extracción de petróleo representan el 70% de toda la inversión extranjera directa (IED). Casi la mitad de los proyectos de exploración están bajo la operación de empresas registradas en Canadá.

Desde el último trimestre de 2009, la empresa Medoro Resources Ltda. de Canadá ha hecho cuatro adquisiciones (3 minas en Marmato Caldas, y Frontino Gold Mine en Antioquia), por las cuales pagó la bicoca de 37,5 millones de dólares. Se calcula que estos recursos tienen un valor superior en doscientas veces ese precio.

Esta empresa que para abrir una mina a cielo abierto, pretende destruir y trasladar a Marmato (Caldas), un pueblo que tiene casi 500 años de historia y 8.400 habitantes.

El pasado 31 de marzo la Medoro firmó una promesa de compra-venta para adquirir los derechos sobre todos los activos de la Frontino Gold Mine Ltda, un compendio de minas en 2.907 hectáreas en zonas rurales de Remedios y Segovia (Antióquia), que a pesar de estar en liquidación producen más oro que antes; en el 2009 produjo 55.000 onzas de oro. El empleo que en la actualidad proporciona La Frontino se calcula entre 1.600 puestos aproximadamente.

La Frontino gold Mine fue fundada en 1852 por capitales ingleses y adquirida por estadounidenses a principio del siglo XX; en 1976 abandonaron el país supuestamente porque los bajos precios del oro y la caída en la producción les impedía afrontar sus obligaciones en prestaciones y pensiones, deuda que sigue vigente en la actualidad.

Existe escritura pública y un acta de la superintendencia de sociedades que son prueba de que la Frontino fue cedida a sus trabajadores, y son ellos quienes han ejecutado los planes de explotación desde ese entonces y por consiguiente son los únicos que tienen el poder de decidir sobre el futuro de la mina.

El gobierno de Bogotá desconociendo la validez de estos documentos y pasando sobre la voluntad de los trabajadores, vendió los derechos sobre Frontino a un precio de ganga, en un proceso cargado de transacciones irregulares e ilegales, pues el gobierno no tiene derecho sobre los activos de la Frontino, que pertenecen a los trabajadores y pensionados.

No es mera coincidencia las masacres y guerra sucia en Segovia y Remedios. Muchos de los voceros y líderes de los trabajadores han sido víctimas de atentados e intimidaciones, luego de acusaciones de uno de los principales accionistas de la Medoro, Luis Fernando Alvarado (gerente liquidador de la Frontino), quien recibirá 4 millones de dólares como “comisión de éxito” por interceder y haber logrado la transacción.

La decisión del gobierno es entregar la explotación de todas las riquezas del país a multinacionales, y eliminar la pequeña minería que es la fuente de trabajo de muchas comunidades en varias regiones del país, por muchos años. Al gobierno de la “seguridad inversionista” solo le interesa contar con el tiempo para distribuir los 7.770 títulos mineros que se propone entregar, de los cuales ha otorgado alrededor de 1.500 a las multinacionales. El valor que se le paga a la nación por ser la dueña del yacimiento, es apenas del 4% del valor total del oro.

Esas arbitrariedades, injusticias y la falta de dignidad nacional son parte la causa del conflicto social y armado, que alimenta la guerra interna que ha padecido el país por más de 60 años.

Las comunidades y sus dirigentes tienen el derecho y la obligación a buscar salidas que superen el conflicto, que conduzcan a la construcción de una estrategia de Paz duradera, donde las mayorías nacionales participen y definan soberanamente el destino del país, que todos queremos, pero eso es lo que nuestros gobernantes de turno no quieren para nosotros los Colombianos darnos el País que tanto queremos y necesitamos.