miércoles, 29 de septiembre de 2010

REALIDAD DEL PAÍS.

"...LAS GUERRAS DE SANTOS, EN SU MOMENTO MUCHOS LAS DESCONOCIERON Y SE ATREVIERON A ELEGIRLO COMO PRESIDENTE DE ESTE DESCUARTIZADO PAÍS..."

Pueblo Colombiano en general: Las mentiras con las cuales nos han tenido a lo largo del tiempo todos los gobiernos de turno, ahi están resultando, las estamos viendo salir a la palestra, Dios quiera que no quede nada oculto y que todo salga a relucir para que el pueblo Colombiano vea que lo que se ha dicho nunca ha sido mentira.
Las guerras que hereda Juna Manuel Santos de su antecesor Uribe, tienen que ver con el despojo de la tierra, la entrega a menosprecio de bienes y recursos nacionales, y la miserabilización de la fuerza de trabajo.

Para imponer este plan neoliberal, Uribe antes y Santos ahora, persiguen y matan líderes sindicales, indígenas, afro descendientes, juveniles y campesinos; a quienes les niegan su derecho a rebelarse y a oponerse a la elite dominante.

En 2.003 el General Montoya y el capo alias Don Berna, se aliaron para atacar y desalojar a rebeldes y opositores de la Comuna 13 de Medellín, luego de lo cual dejaron instaladas allí a las bandas narco paramilitares y siete años después, el Presidente Santos dice que va a someterlas al control estatal.

En los campos colombianos, las Fuerzas Armadas y los paramilitares desplazaron a millones de campesinos y les despojaron 5,5 millones de hectáreas de tierras. Arias, el que fue ministro de agricultura de Uribe, justifica esta guerra contra los campesinos, como una acción para socavar el apoyo a la insurgencia.

Ahora, el continuador de Uribe anuncia que devolverá a los campesinos, una ínfima parte de las tierras despojadas por los narco paramilitares, pero ¿quién va devolver a la vida a los miles de civiles asesinados y desaparecidos? ¿Cuándo se va a conocer la verdad sobre este genocidio a la oposición?

Solamente regresarán unos pocos campesinos, sin garantías de seguridad, quienes lo hacen para vender lo que les devuelvan; mientras la gran mayoría no regresará. Así, se afianza el propósito contrainsurgente de tener un campo sin campesinos.

La guerra sucia en contra de rebeldes y opositores se desbordó hacia el asesinato de miles de inocentes colombianos, a quienes presentan como “guerrilleros dados de baja en combate”, que se hicieron famosos, como Falsos Positivos.

La guerra contrainsurgente también se desbordó en la persecución a entidades del Estado, como a jueces y magistrados, a quienes no sólo se les espía ilegalmente, sino que también son víctimas de innumerables conspiraciones; en represalia por pensar diferente al gobierno.

Esa guerra contrainsurgente, que vuelca al ejército gubernamental en contra de la población colombiana, es la que hereda el Presidente Santos, quien promete continuarla a fondo.

Por su parte, la guerra que hace el imperialismo norteamericano por el control de América Latina, tiene en el gobierno de Santos, un servidor incondicional.

Las transnacionales de la Biodiversidad, mineras y petroleras continúan extrayendo aceleradamente los recursos de Colombia, sin generar empleo ni riqueza para el país, en un saqueo que el régimen presenta como un “incremento de las exportaciones”.

Con Uribe crecieron la pobreza, la miseria, el subempleo y el desempleo en Colombia y con Santos, éste régimen de desigualdad e inequidad continúa.

Los 19 más grandes gremios patronales de Colombia, agrupados en el Consejo Gremial Nacional, en su propuesta al Presidente Santos, llamada Prosperidad, Agenda Empresarial 2010 – 2014, dicen: “creemos que el país ya inició el camino hacia la prosperidad, por lo que es conveniente que la política económica no sufra grandes modificaciones, sino por el contrario, se mantenga y se profundice”.

Si el crudo neoliberalismo se afianza en Colombia, las guerras de Santos, seguirán en su vano intento por sofocar la oposición y rebeldía, que hacemos los colombianos a su modelo económico social, a su terror de Estado y a su subordinación ante Estados Unidos. Amanecerá y veremos.

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